Sumado a esto se tiene contemplado un plan de seguimiento que integra visitas, monitoreos y asesorías que orienten y capaciten a las familias durante el proceso, donde el equipo técnico brinde información, acompañe y apoye las acciones. También se realizarán dos talleres, uno sobre los acuerdos y otro sobre las experiencias compartidas, para intercambiar conocimientos y reunir a las familias vinculadas.
“Nuestras acciones involucran a todos los integrantes de la familia, buscan explicarle los procesos a niños, niñas y jóvenes, que son quieren van a replicar todo esto a futuro y a darle continuidad a los procesos de la región, la idea es que el trabajo sea en familia y se involucren todos”, resaltó la jefe de proyecto.
Nicolás Uribe, Director ejecutivo de la Fundación Lazos de Calandaima señaló la importancia del rol de la comunidad en este proceso y agregó que “la comunidad siempre juega un papel determinante y protagónico, por ejemplo con su compromiso al momento de brindar área de sus predios para la siembra y en el caso de las familias productoras que consientes en la necesidad de reducir el nivel de contaminación de la quebrada han decidido participar del fortalecimiento de sus prácticas productivas”.
Asimismo, Nicolás destacó el proceso con el acueducto veredal Acuapaz, que, tras ser seleccionado en una convocatoria de la CAR, sembró mil árboles en la zona de protección de la quebrada dentro del Territorio Restaurando Campos, convirtiéndose así en un caso de éxito y ejemplo del trabajo mancomunado con la comunidad, el sector privado y el público.
Es importante resaltar que el proyecto llega a más de 152 mil árboles sembrados durante los dos años de Restaurando Campos. Cerca de 50.000 plántulas se encuentran en el Territorio Restaurando Campos, en un área de más de 153 hectáreas, propiedad del municipio de Anapoima, que tiene el objetivo de convertirse en un espacio de restauración, conservación y educación ambiental, para las instituciones educativas o las empresas. También es importante reconocer los 9 km de cerca instalada en 50 predios, que sirve para proteger las siembras realizadas, que, con el compromiso de cada propietario, se les realizará mantenimiento hasta que cada árbol sea autónomo para su supervivencia.
Estos son algunos de los resultados del proyecto que cierra el 2023 con un balance positivo, trabajo articulado y gran acogida por parte de la comunidad. “Cerramos el año con mucha satisfacción y alegría por lo que hemos logrado en un esfuerzo interinstitucional, pero al mismo tiempo con mucha expectativa de lo que será el 2024 y los próximos años, pues restaurar un territorio como es la microcuenca con casi 5.000 hectáreas y proteger una quebrada que tiene aproximadamente 14 kilómetros de extensión, requiere que muchos actores, instituciones, entidades y la comunidad en general participen decididamente”, concluyó Nicolás.
Así, esta iniciativa de Fundación Lazos de Calandaima, la Fundación Natura y la Alcaldía de Anapoima, inicia un tercer año con retos y metas enfocadas en el fortalecimiento del trabajo articulado con la comunidad para la protección de la microcuenca Quebrada Campos, su ecosistema, los servicios que presta y las especies de flora y fauna que alberga.